El Juego del Espejo
Les voy a contar de un juego entre una chiquita y su papá, para ser específicos, Rosalita, como me decía él, y Babito, como le decía yo. Cada vez que llegaba a la casa del trabajo o de algún viaje jugábamos “el juego del espejo”. Así le puso él, probablemente por la canción que canta en el espejo en la película Calabacitas Tiernas. Me imagino que yo le recordaba a una calabacita tierna porque estaba chiquita.
El juego del “espejo” consistía en señalar a su mejilla para que me acercara a darle un beso con el que se “desmayaba”. Entonces yo tenía que darle otro beso que lo “despertaba”. Cuando volvía en sí me decía:
---¿Dónde estoy?
---Aquí--- yo contestaba.
---¿Quién eres?
---¡Tú!
---¿Por qué?
---Porque sí.
---¿Qué escuela?
---Queen Elizabeth.
---¿Calificaciones?
Entonces yo evadía la respuesta y trataba de huir de sus brazos, pero era inútil, me llenaba de besos y de cosquillas y me decía: ---¿Ah verdad?---.
A mi papá le pedía que no trabajara tanto y él me prometió que trataría de estar más tiempo conmigo. También quería estar dándome besos todo el tiempo y en cuanto aprendí a hablar bien logré decirle que no lo hiciera en las mañanas porque me picaba su barba, pero luego se le olvidaba y me volvía a besar.
¡Y la historia continúa! No olviden leer el Blog de la próxima semana.

Rosi de 4 años haciendo cara de traviesa

Rosi 11 años bromeando con su papá
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